jueves, 7 de mayo de 2009

Madrid

Para viajar a Madrid, existían tres medios de transporte que se podía optar (bus, tren, avión). Debido al corto tiempo con que se ha planificado este viaje, y lo incomodo que resulta viajar en bus, el tren sonaba como la mejor opción. Además que es de alta velocidad, con esto me refiero que llegaba a 300 km/hr y era algo totalmente nuevo para mí. Lo más adrenalinico de tomar el Ave (tren) no era la velocidad, de hecho no se sentía para nada la velocidad, era como andar a 100 km/hr, se siente de la misma manera. Bueno para coger el Ave hemos llegado 15 minutos antes a la estación, nos hemos colado en la fila, y compramos los pasajes con 2 minutos de antelación antes de que partiera el tren! Una vez dentro de este, se nos salió el espíritu japonés que toda persona lleva dentro, y hemos tomado fotografías a todo lo que pasase, lo peor de todo y lo digo con vergüenza era que cada vez que salía la velocidad en el tablero, yo y Vicente estábamos con la cámara desenfundada para tomar una fotografía que dijese 302 km/hr (la cual no conseguimos, tan solo llegamos a 301 km/hr). Todo el trayecto fue entretenido de igual manera y lo bueno de viajar en tren es que tiene cafetería y puedes ir haya a estirar las piernas y leer un par de periódicos.

Una vez en Madrid comenzó la ardua tarea de conseguir un lugar barato dónde hospedarse los cuatro días que íbamos a estar. Menos mal el Renfe nos ha dejado en el centro de la ciudad, lo cual hizo todo más sencillo. Durante el proceso de buscar alojamiento, fuimos recorriendo un poco de la ciudad capital, vi un Picoleto que es el nombre despectivo de los antiguos policías de España, donde su mayor característica es el “Tricornio” que usan de sombrero. También he pasado por la plaza central de Madrid que podría decirse que es una especie de Plaza de Armas de Chile, donde estaba una estatua del Oso y el Madroño, figura icono de Madrid.

El turismo termino hasta que encontramos un sitio donde quedarnos, que podría decir que era uno de los más guarros y por ende baratos que existía cerca del centro. Este se llamaba Hotel Gala (una estrella) atendido por unos personajes muy chistosos. Una vez dejado nuestras maletas en el hotel, nos dirigimos a comer. Muy cerca estaba el Oskar lugar que me llamo la atención por que tenia los panes con hoyos donde se asomaba la yema del huevo. Después de comer y de hablar un rato con los personajes que atendían el hotel, había que dormir para mañana empezar a conocer la ciudad.


                                                                                                Ave, Tren de Alta Velocidad


                                                                             El Oso y el Madroño


                                                                                                       Picoleto


                                                                                                              Habitación, Hotel Gala


                                                                                       Pan con Hoyo!, Restaurante Oskar

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